Actualmente tenemos a la mano infinidad de comodidas, nunca antes soñadas, no hay que hacer
gran esfuerzo para alcanzarlas. Practicamente no hace falta la cocina, al menos no es obligado
ya que es posible lograr que la comida llegue hecha a nuestra puerta, simplemente llamando
por teléfono.
También ha cambiado el patrón de compras de los alimentos, en el supermercado se consigue
gran variedad de comida congelada. Entonces se ha despertado la inquietud de si es algo
saludable. La Unión Europea se lo ha preguntado. Han encargado a especialistas de Viena
hacer una investigación y surgió que, al menos en Europa hay deficiencias en esos alimentos,
en el contenido de fibras (reducido), en la sal (demasiada) y abundan en grasas más allá
de lo saludable.
Curiosamente, todos los productos alimenticios analizados contenían alguna porción de carne
o de pescado, algo de salsa, a veces verdura y glucógeno, fueran papas empaquetadas, arroz
o fideos. La mayoría de las comidas preparadas contenían un exceso de sal, más allá de las
recomendaciones nutricionales.
El motivo de agregar sal a los alimentos es incrementar el grado de percepción de los sabores,
lamentablemente se incrementa también el riesgo de padecer de hipertensión arterial, de allí
derivan las enfermedades cardíacas y las vasculares. La tendencia en los últimos años viene
siendo comer más salado. Los expertos recomiendan poner atención en este riesgo potencial.
Es preocupante la falta de fibras en las comidas pre-elaboradas y cocinadas. Las fibras no
se pueden digerir y por esa característica facilitan el funcionamiento del estómago y del
intestino, asi se mueven y van trasladando los alimentos mientras se produce la digestión.
Un recurso simple para el organismo pero mecánicamente muy eficaz.
Obesidad y comida - 03:28 min.
Obesidad infantil - 02:25 min.
El contenido en grasas viene siendo excesivo y el la mayoría de las comidas preparadas y más
problemas plantea la calidad que el volúmen de las grasas porque predominan los ácidos grasos
saturados, que normalmente abundan en las grasas animales, en los aceites de coco y de palma.
Las grasas saturadas aumentan los niveles de colesterol en sangre y desarrollan asi problemas
cardíacos.
Gracias a estas investigaciones se publicarán recomendaciones para que la calidad sanitaria
de la comida hecha mejore y buscarán la colaboración de la industria. Aseguran los investigadores
que no es la idea rechazar los alimentos congelados, simplemente hay que realizar algunas
modificaciones pequeñas.
Entre las ideas para mejorar están: aumentar las partes de pescado de agua salada porque contienen
ácidos grasos Omega 3, son ácidos grasos poliinsaturados y contrarrestan el riesgo de enfermedades
cardiovasculares, mejoran la actividad del cerebro y ayudan a combatir la depresión.
Las verduras y el arroz integral deben aumentar su proporción en este tipo de comidas y cuando
los platos tienen pastas son preferibles las de harina integral.
No es una tarea compleja es más un asunto de compromiso con los consumidores y su salud. Es posible que
el desconocimiento y los errores de apreciación fueran llevando a las características ahora
cuestionables de las comidas hechas que no solamente en Europa son asi.
Fuente de la información: dw-world.de Editado por Héctor H. Zorrilla, Buenos Aires,
Argentina.